Lula vuelve al Planalto: así fue su victoria en Brasil
El líder del PT, de 80 años, superó a Flávio Bolsonaro en el balotaje con 51,78 % de los votos y desafió una tendencia electoral vigente desde 1989.
Una noche de cifras cambiantes
Brasil vivió una jornada electoral de pulso firme y nervios tensos. Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, fue reelegido en el balotaje y alcanzó su cuarto mandato al frente del país más extenso y poblado de América Latina.
El recuento no fue lineal. Lula inició con una ventaja inicial, perdió terreno por un breve lapso cuando Flávio Bolsonaro, abanderado del Partido Liberal (PL), se colocó al frente, y finalmente recuperó el liderazgo para sellar el triunfo.
El veredicto de las urnas
Según el Tribunal Superior Electoral (TSE), con el 99,99 % de las secciones escrutadas, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo 64.249.053 votos, el 51,78 % del total. Su rival sumó 59.822.251 sufragios, el 48,22 %. La distancia supera los 4,4 millones de votos.
De segundo a primero en cuatro semanas
La segunda vuelta contrasta con lo ocurrido el 4 de octubre. En aquella primera ronda, Lula quedó en segundo lugar con el 45,16 % (53.879.538 votos), por detrás de Bolsonaro, que logró el 47,03 % (56.104.503). En el balotaje, el actual presidente sumó más de diez millones de apoyos adicionales y dio vuelta al marcador.
Un hito frente a la «maldición» histórica
El resultado también tiene lectura histórica. Desde 1989, cuando Brasil retomó las elecciones presidenciales directas, ningún aspirante que hubiera terminado segundo en la primera vuelta había logrado imponerse en la segunda. Lula rompió esa regla no escrita, conocida como la «maldición de la primera vuelta».
Los orígenes: pobreza en el nordeste
La trayectoria del mandatario es indisociable de sus raíces humildes. Nació en Caetés, entonces un distrito de Garanhuns, en el estado nororiental de Pernambuco, y creció entre carencias materiales.
Su madre, con siete hijos a cargo, emigró con la familia a Sao Paulo en busca de un mejor futuro. Allí, Lula trabajó desde pequeño: a los ocho años ya aportaba al sustento familiar y a los 12 era limpiabotas y realizaba otras tareas precarias.
Fábrica, formación técnica y sindicato
A los 14 años, presionado por las urgencias económicas, entró a trabajar en una fábrica de tornillos. Dejó los estudios formales, pero se capacitó técnicamente para acceder a la industria metalúrgica. En 1964, un accidente laboral le provocó la pérdida del meñique izquierdo, un episodio que simboliza su pasado obrero y que antecedió a su salto al sindicalismo.

